conociendo el barrio....

Siempre que salgo de casa enfermo. Mi madre me lo lleva diciendo años y años. Parecía que esta vez iba a ser diferente, pero al final, el tiempo cambiante y la lluvia de Dublín han podido conmigo. Aun no han ganado la guerra, sólo tengo la garganta hecha una penita y un comienzo de lo que serán dos o tres meses de tos.
El caso es que me quedé en casa, porque no me apetecía patear por Dublín, pero como me daba pena perder el día, decidí recorrerme la zona, ver las casitas de por aquí, y pasear hasta el mar, que según el Google Maps, no estaba lejos
A los cinco minutos ya me había perdido y eso que era: a la derecha y todo recto. Debería ser fácil, pero no. Aquí hacen falta señales de éstas, de las que avisan que no vas a ningún lado entré y salí de esas callecillas un buen rato, volví atrás a empezar desde el principio, y encontré esas dos glorietas seguidas que marcaban la dirección correcta. Y tras mucho andar, andar y andar, llegué a bueno, no se puede llamar mar más bien a un terreno pantanoso, llenito de berberechos (o algo así).
Y pensé Voy a bajar, paseo por ahí, hasta llegar al agua que se ve allá al fondo. Veo una rampa de dos metros de ancho y tres o cuatro de largo. Bajo un par de metros, saco dos fotos con mi cutre-movil porque no tengo la cámara, doy un paso más y los últimos metros resbalando
No sé por qué no me dio por saltar para frenar, supongo que mi subconsciente intuyó que la inocente arena del final no era sino barro más resbaladizo aún que la rampa gracias a Dios, después de abrirme las rodillas mil veces en mi infancia, he desarrollado un equilibrio más que aceptable, y no me caí. Podía ser muy buena la cara de mi host mother si llego embarrada de arriba abajo.
Di un par de pasos, me convencí a mi misma de que no era buena idea y di la vuelta. Conseguí subir sin resbalar. Resultado: ropa limpia, zapatillas llenas de barro. No estarían más sucias si hubiera metido los dos pies en una cagada de vaca y el olor era menos malo, pero no mucho menos malo.
Sin embargo eso no me hizo desistir. Quería llegar al agua. Vi una casita al fondo lejos lejos, y un coche. Y decidí ir hasta alli.
El paseo era más largo por la acera que playa a través, pero mucho más tranquilo, así que empecé a andar, y andar, y andar, pasé por un campo de golf (y limpié mis zapatillas en él), atravesé las vías del DART dos veces, se empezó a hacer de noche y lo conseguí. Solos yo y un pescador anónimo. Metí una mano en el agua.
La arena no resbalaba, pero mis zapatillas volvían a estar llenas de tierra, y el fondo doblado de mis pantalones lleno de bichitos saltarines de esos que hay en las playas normales. Y a todo esto, de repente era de noche, no se veía un carallo, sólo las piedrecitas blancas que contrastaban con el barro y con las piedrecitas asesinas negras, porque allí no había una mísera farola
Conseguí volver. Contenta de ver el mar. Un pelín sucia y cansada. Decidí que la próxima aventura será con bici, con perro y con botellita de agua como mínimo. Con toda la historia fueron unas tres horas andando a buen paso y unos diez-doce km (no en línea recta, sino contando los laberintos que tienen aquí y que llaman barrios).
Conclusiones:
El barro y el agua estancada de Sutton huelen mal
El barro y las piedras en Sutton son peligrosas
Es más fácil perderse de lo que parece en el Google Maps
Irlanda tiene un césped verde y frondoso que limpia razonablemente bien la mierda de las zapatillas
¡¡La ignorancia es tan atrevida!!
6 comentarios
di -
es envidia pq me he juntado con gente bastante sanota, que me miran en plan ¿como que te emborrachas por la semana?
menos mal que son majetes y me lo paso bien...
lo de weno es weno y punto, una letra menos para el sms, xp
Casiope00 -
Ro -
Casiope00 -
di -
bks
Ro -